7 de septiembre de 2008

PACHUCO INVITADO :: Hostigamiento al músico y maestro Julio Briseño por un gobierno que dice ser de izquierdas.

Como parte de nuestra convocatoria a nuestr@s lectoras y lectores de convertirse en Chilangas y Pachucos Invitad@s, a la red@cción de La Otra Chilanga nos llegó la siguiente denuncia; se trata, nada más y nada menos de la enésima muestra de cómo un gobierno que se dice de izquierdas insiste en parecerse a los derecha (y luego dicen que somos nosotr@s quienes los igualamos). Que les sea leve.

El pasado 1 de julio la señora Elena Cepeda, Secretaria de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, ordenó el despido de un músico mexicano de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México sin haber razones ni justificación alguna. Todo por venganza, por haber sido representante de los músicos en una demanda laboral ante los tribunales y por haber expresado sus opiniones. El argumento de la señora Cepeda es: Abuso de la Libertad de Expresión. Lo cual es absurdo en pleno siglo XXI.

No conforme con eso utiliza los recursos del Estado en contra de este músico mexicano. El miércoles 3 de septiembre, los policías a cargo de la vigilancia en las instalaciones del Centro Cultural Ollin Yoliztli, y la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, desplegaron una FICHA POLICÍACA con una serie de fotografías, de frente y de perfil, y con los datos personales del maestro Julio Briseño. Al mismo tiempo, recibieron órdenes de IMPEDIRLE el acceso a las instalaciones. Esto es un atropello, un abuso de autoridad y una demostración fehaciente del AUTORITARISMO ejercido por la Secretaría de Cultura en contra de un ciudadano que ha sido trabajador al servicio de la Ciudad de México durante 30 años. El nerviosismo y obsesión enfermiza de quienes están detrás de estas acciones no hace sino confirmar una y otra vez el carácter de VENDETTA PERSONAL de los acciones emprendidas en contra del maestro Briseño. Este no es un problema de tipo laboral, mucho menos tiene razones en el ejercicio musical, artístico o docente. Tiene su única explicación en la RABIA feroz que ha ejercido quien está a cargo del poder en el trono de un despacho de gobierno a quien al parecer nadie puede ponerle freno.

Esta última maniobra es otro acto ilegal, porque utiliza la fuerza pública de manera ilícita. Da un trato de delincuente a un ciudadano mexicano sin justificación alguna. Desvía los recursos humanos y materiales del Gobierno del DF. Y afecta y causa daño al patrimonio moral, y de imagen, al prestigio construido a través de muchos años de servicio de un músico mexicano. Es un agravante en contra de la dignidad humana, los derechos humanos y la seguridad jurídica que debe garantizarse a todo ciudadano mexicano.

Este es el estilo de gobernar de la titular de la Secretaría de Cultura. Este es el mensaje de REPRESIÓN que se envía a todo aquel que se atreva a manifestar su oposición a los actos autoritarios de la gobernante. Todos deberían protestar por estos hechos. Sin embargo, el terror reinante impide la libertad en la expresión de la comunidad. Los integrantes músicos de la Filarmónica de la Ciudad de México se mantienen pasivos en una observación llena de temores, los docentes de las escuelas pertenecientes al CCOY igual se mantienen en el margen del terror y del miedo, los medios de comunicación hacen poco por cumplir con su papel moral de denunciar los actos arbitrarios del gobierno, salvo el Uno Más Uno, Proceso, Notimex y Milenio Diario, que han tenido el valor de hablar con la verdad y de presentar datos relevantes que muestran el manejo discrecional de los recursos públicos al servicio de unos cuantos y confirman el tráfico de influencias por parte de quienes ahora manejan a la OFCM. Si los diarios La Jornada y Reforma hubieran cumplido en su momento con su papel ético y su función social no estuviéramos viviendo estos momentos. Se les presentaron decenas de datos, de denuncias, de hechos comprobados, y nunca atendieron a esa responsabilidad.

¿Qué pasa con el Consejo Académico de la Escuela de Música Vida y Movimiento? ¿En donde está la voz de Gustavo Rosales, de Boris Klepov, de Gabriela Jiménez; de los demás integrantes de un Consejo que debiera asumir su responsabilidad de ÓRGANO COLEGIADO y de AUTORIDAD? ¿Para qué tener representantes en un Consejo que se esconde ante sus responsabilidades? Pareciera que todos ellos aceptaron las órdenes policíacas de reprimir a un profesor de su escuela. Que no tuvieron otra que callarse ante otra arbitrariedad gigantesca. ¿Qué hubiera sido de la UNAM si en el 68 hubiera habido representantes con esa actitud tímida, sumisa y silenciosa?

Yo estoy, por el momento, separado de mis funciones en la OFCM y en la EMVM. Pero eso no impide que exprese mis opiniones en pleno ejercicio de mis libertades. Estoy convencido del carácter abusivo, autoritario, represivo y vengativo de esta suspensión ordenada por la C. Elena Cepeda. Conozco sus motivaciones y sé que todo lo hace apoyada en sus vínculos con la cúpula de un partido que está en la lucha constante por el poder político. Pero no me intimida. No me asusta. Y, mucho menos, me hará callar. Por el contrario, es mi obligación denunciar los atropellos de que sigo siendo víctima. Y, adicionalmente, desde aquí, desde este espacio, hago responsables a: la C. Elena Cepeda de León, la C. Amelia Guízar Bermúdez, la C. francesa Flavie Boeda Morel, la C. norteamericana Marcia Yount Bohekenhoff, la C. norteamericana Janet Paulus, y el C. polaco Jacek Gebczynski de cualquier daño que pueda sufrir en mi persona, en mis bienes y en mi familia, como resultado de sus constantes ataques y amenazas hacia mi persona y mi prestigio personal y profesional. Su campaña de odio y de provocaciones ya lleva varios meses y han cumplido algunos de sus cometidos en mi contra, sin embargo, no hay mal que dure cien años. Y estoy convencido de tener la razón y la ley de mi lado.

La orden represora y restrictiva y el atrincheramiento de la fuerza pública del CCOY y la OFCM en contra mía es una abierta provocación que no responderé de ninguna manera. No daré facilidades a la posibilidad de una "bala perdida". Me mantendré en los espacios de mi dignidad y mi propia defensa, esperando el momento que la justicia se haga presente y la prepotencia y la impunidad sean sancionadas como se debe. No creo que este país y esta ciudad se merezcan este escenario de terror, de atmósfera vengativa al estilo de Capone y de represión. Ojalá y todos lucháramos contra ello.

Mtro. Julio Briseño.
primiton@avantel.net

MÉXICO, D.F.
SEPTIEMBRE 2008

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