7 de septiembre de 2008

Enderezar lo torcido en Loma Mejía: ayuno y foro público ciudadano

Publicado en La Jornada Morelos, el 28 de agosto de 2008.

Pietro Ameglio.


Por el fin de la impunidad: rechazo total a las condenas inhumanas e injustas a los miembros de Atenco del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

Ayer comenzó en el Congreso de Morelos un ayuno público ciudadano de tres días, bajo el lema “La fuerza de la verdad, la ciencia y la razón. No al relleno sanitario en Loma de Mejía”. Será complementado con un foro público en el mismo Congreso, el día jueves, con la participación de fuerzas políticas y sociales estatales (pueblos, movimientos sociales, científicos y sociedad civil); el domingo habrá una caravana a Ciudad Universitaria, donde este movimiento de resistencia será recibido solidariamente por el Movimiento Urbano-Popular del DF junto a otros grupos, el lunes se realizarán una serie de protestas no violentas en oficinas federales, para que asuman su responsabilidad en este conflicto social, que parece no poder resolverse –como debería ser– a nivel municipal o estatal.

1. Buscar la verdad. El ayuno –sacrificio y gozo con sentido– es una herramienta que proponen casi todas las tradiciones religiosas, espirituales y humanistas para enfrentar situaciones críticas; es también una de las más radicales formas de acción no violenta, dirigida hacia uno mismo, al grupo y al adversario, basada en dar todo lo que uno tiene –“desnudarse”– por una causa y por tocar la conciencia del adversario: “¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos, y romper toda clase de yugo” (Isaías 58, 6); “El ayuno es la principal acción de la no violencia. Mis ayunos siempre han logrado despertar la conciencia de las personas que participaron en ellos y de las que se trataba de influenciar con ellos” (Mahatma Gandhi).

De ninguna manera es una acción de chantaje, sino que busca crear un espacio social con condiciones para reflexionar y escucharse las partes, buscando el bien común y la verdad. Como dice Jesucristo, hay males que sólo salen con ayuno y oración, y el conflicto de Loma Mejía por los múltiples intereses involucrados, ocultos y no, es un caso de este tipo.

¿A quiénes va dirigido este ayuno ciudadano? En su aspecto político, va dirigido al gobernador Marco Adame, al presidente municipal de Cuernavaca, Jesús Giles y a los diputados, pidiéndoles que sean capaces de “detenerse” el tiempo necesario para aplicar realmente la ley y reflexionar seria y sinceramente acerca del destino de la ciudad en que vivimos y viven sus hijos y familiares, así como también del destino de los pueblos de Morelos agobiados por proyectos “modernizadores” que no sólo no los toman en cuenta, sino que los exterminan en su identidad histórica, económica, social y ecológica. En lo específico, se trata de cancelar la construcción de un relleno sanitario en Loma de Mejía, y reflexionar entre todos cuál de las muchas alternativas existentes (más de siete) garantiza una mejor calidad de vida y justicia social para los habitantes de Cuernavaca, Temixco y Morelos; escuchar así a los pueblos y sociedad civil, a los científicos que tienen rigor.

Como hemos reiterado hasta el cansancio, Cuernavaca está al borde de una verdadera catástrofe ambiental, urbana, económica, cultural y social, por lo que debemos preguntarnos con seriedad: ¿cómo es posible destruir y deshumanizar la ciudad donde viven nuestros hijos, seguirlos viendo a los ojos y mirarnos al espejo con dignidad?

También va dirigido a PASA, para que comprenda que no estamos en contra de su inversión en el estado, son bienvenidos, pero deben realizar su proyecto en otro espacio físico. ¡No pueden hacer negocio destruyendo la vida de otros! Finalmente, pero no en orden de importancia, este ayuno va dirigido a nosotros mismos, como sociedad civil, para centrarnos en un estado interior y colectivo de reflexión, para unirnos, para escucharnos y dialogar, renovando así fuerzas para seguir en esta lucha justa por una vida mejor para todos los que habitamos estas tierras.

2. La ciencia y la razón. Más de 300 de los mayores científicos del país, especialistas en temas ambientales, sociales y multidisciplinarios, pertenecientes a los institutos de la UNAM de Investigaciones Multidisciplinarias, de Ciencias Genómicas, de Biotecnología, de Energía, de Matemáticas, de Ciencias Físicas entre otros, junto al ex rector de la UNAM José Sarukhán y el propio creador de la Norma 083 han señalado: “Omisiones e inconsistencias muy graves en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por PASA. Debe detenerse de inmediato todo intento de construir el relleno sanitario en Loma de Mejía” (3 junio 2008).

En el camino de la verdad y el servicio que deben regir la ética de cualquier funcionario público no es posible, si alguien quiere ser considerado honesto, no tomar conciencia de esta evidencia científica flagrante. Por tanto, señores gobernador, diputados y presidente municipal de Cuernavaca, nos parece muy deshonesto esgrimir como único argumento científico para avalar su decisión que “existe una MIA ya aprobada”, realizada por un mínimo grupo de personas encabezadas por el señor Dorado que a todas luces, se ha demostrado que hicieron un trabajo con nulo rigor científico y sentido social con respecto a los pueblos, las colonias y el medio ambiente. Esa forma de “legalismos” sólo contribuye a prolongar la mentira, la impunidad y la confrontación social. La sociedad civil organizada en resistencia ya no está dispuesta a que se le impongan decisiones con el sólo argumento de la “fuerza legalista”, queremos que en el ámbito público también se ejerza la “fuerza de la razón”, en este caso científica, que se nos trate con respeto y no que se nos quiera seguir “infantilizando” presentando la firma de un funcionario o de un supuesto acto científico como un “fetiche” que por sí mismo garantice honestidad, ciencia y verdad. ¡No!. Lo que garantiza la razón son la cientificidad y rigor del proceso, estudios, datos y documentos que permitieron llegar a esa “firma mágica”, y que en el caso de Loma Mejía se han demostrado hasta el cansancio (¿intencionalmente?) errados.

3. Enderezar juntos el camino. Entonces, con base en las anteriores reflexiones, ¿por qué no admitir lo evidente: la MIA está plagada de irregularidades e ilegalidad, no es científica? ¿Por qué temer a un diálogo científico-social público, amplio y abierto, donde se discutan ante la sociedad con rigor las condiciones y consecuencias de ese relleno, y las alternativas existentes? ¿Por qué no explorar juntos, sociedad civil y gobierno, estas alternativas y de una vez determinar un relleno regional que resuelva todos los conflictos a futuro?

Este ayuno es en mucho, también para que las mismas autoridades entiendan que ellos y sus familias serán ampliamente beneficiados si rectifican esta decisión y deciden consensuar con los pueblos, organizaciones sociales, científicos y sociedad civil un camino que evite más catástrofes ambientales y sociales en el estado, que garantice el “bien común”, el respeto al medio ambiente y el fin de la impunidad: o sea, que se suspendan inmediatamente las obras en Loma de Mejía y se construya un relleno regional.

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